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FRANCISCO DOMÉNECH |  |
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¡Saludos! Soy Francisco Doménech y este es el boletín de Materia. En la semana de los Oscar, otros premios mucho menos glamurosos han acaparado la atención de nuestra audiencia. No hay alfombra roja para los mayores genios actuales de las matemáticas, ni tampoco el lujo y máximo protocolo de las celebraciones que organiza la Academia Sueca cada mes de diciembre en torno a la ceremonia de entrega de los premios Nobel. |
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Los premios más importantes del mundo no tienen categoría de Matemáticas, por una razón muy diferente al mito de que Alfred Nobel odiaba a un matemático sueco; y hasta el comienzo de este siglo, esta ciencia carecía también de un premio que se entregase cada año y que tuviese el máximo reconocimiento internacional. Desde 2002, la Academia Noruega de Ciencias y Letras concede el premio Abel —que ya se ha consolidado como el Nobel de las Matemáticas—, y acaba de hacer público el nombre del galardonado en 2026. Y el ganador es... un lobo solitario que iluminó el enigma garabateado en el margen de un libro en 1637.
Con ese título, un poco de película, mi compañero Manuel Ansede nos introduce en la vida y gran hazaña científica de Gerd Faltings, por haber abierto en 1983 el camino para la demostración del Último Teorema de Fermat. Lo dejó planteado en 1637 —como un garabato sin mayor importancia en el margen de un libro— el matemático Pierre de Fermat y dice así: "la igualdad xⁿ + yⁿ = zⁿ es imposible si n es un número entero mayor que 2 y las tres letras son números enteros positivos".
Aquel acertijo, de engañosa sencillez, se convirtió en uno de los grandes retos de la historia de la ciencia; y fue necesario descomponerlo en conjeturas algo menos complejas para poder demostrarlo. Una de ellas fue la que resolvió Faltings:
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| Pierre de Fermat apuntó su endiablado teorema en el margen de un libro del griego Diofanto de Alejandría, padre de las llamadas ecuaciones diofánticas, conocidas por todos los estudiantes de instituto. El célebre teorema de Pitágoras, que relaciona los tres lados de un triángulo rectángulo, se formula así: x² + y² = z². Sus soluciones de números enteros son infinitas. Por ejemplo: 5² + 12² = 13² (25 + 144 = 169).
El veinteañero Gerd Faltings, cuando era el profesor de matemáticas más joven de Alemania, en la Universidad de Wuppertal, se enfrentó a uno de los mayores enigmas de estas ecuaciones: la conjetura de Mordell, planteada por el británico Louis Mordell en 1922. Simplificando mucho, viene a decir que si las variables no se elevan al cuadrado, como en el teorema de Pitágoras, sino a 4 o más, nunca se encontrará una ecuación con infinitas soluciones racionales, según explica por teléfono el matemático español Daniel Macías. En 1983, tras más de seis décadas de intentos por los mejores cerebros de la disciplina, Faltings, él solo, demostró que Mordell tenía razón. Por el camino, aquel profesor de 29 años había inventado nuevas herramientas en el cruce de las dos ramas más antiguas de las matemáticas: la teoría de números y la geometría. |
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Lo de "lobo solitario", un calificativo aceptado por el propio Gerd Faltings en una entrevista, se lo llamamos a los matemáticos que abordan problemas complejísimos sin colaborar con compañeros; algo que hoy en día es ya virtualmente imposible en ninguna de las otras ramas de la ciencia. Su caso es el contrario de los cuatro españoles que acaban de ser premiados por la Academia de Ciencias de EE UU por explicar cómo la vida salió de un callejón sin salida y conquistó la Tierra.
Jordi Bascompte, Bartolo Luque, Fernando Ballesteros y Enrique Muro consiguieron encontrar el cambio abrupto de los seres vivos que permitió la aparición de plantas y animales, humanos incluidos. Y si lo lograron, fue gracias a la colaboración entre ellos, a una conversación científica que prolongaron durante más de 30 años. Lo cuenta mi compañero Nuño Domínguez en el inicio de esta noticia, con una referencia abiertamente cinematográfica: | |
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| En una de las escenas más icónicas del cine español, de la película Amanece que no es poco (1989), alguien grita: “¡Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario!”. Hace más de 30 años, en un pequeño despacho de la Universidad Politécnica de Cataluña, dos estudiantes de doctorado —uno apasionado de la biología, el otro de la física— comenzaron a intercambiar problemas para atraer al otro a su terreno. Uno de esos problemas decía que si la vida en la Tierra hubiera seguido su curso inicial, hoy no habría humanos, ni animales, ni plantas, ni cualquier forma de vida compleja; solo microbios. En ese problema no todo podía ser contingente; tenía que haber un paso necesario que, sin embargo, nadie había conseguido definir. |
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Tercer intento para regresar a la Luna | |
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|  | El cohete SLS y la nave Orion de la NASA, de camino hacia la plataforma de lanzamiento. / AUBREY GEMIGNANI |
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Y tras los problemas técnicos que impidieron el despegue de la misión Artemis 2 en las ventanas de lanzamiento de febrero y de marzo, la NASA se ha mostrado determinada a aprovechar la nueva oportunidad que se abre con el comienzo del mes de abril:
De Apolo 8 a Artemis 2: seis décadas después del primer vuelo a la Luna, la carrera espacial ya no es la misma. Enrique Clemente, nuestro experto en la historia de la exploración del espacio, analiza los parecidos de este intento de NASA de mandar en abril a cuatro astronautas a rodear el satélite terrestre con la primera misión del programa Apolo que mandó astronautas hacia la Luna. Como en ese caso, los tripulantes de la Artemis 2 no van a aterrizar; ni siquiera van a orbitar alrededor de la Luna, cosa que sí hicieron los tres astronautas de la Apolo 8.
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|  | Mercado de fruta y verduras en Dresden (Alemania). / PICTURE ALLIANCE |
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Y además, durante la última semana en nuestra redacción de ciencia, tecnología y salud han dado mucho que hablar estas otras noticias:
Puedes escribirme con ideas, comentarios y sugerencias a fdomenech@clb.elpais.es o a mi cuenta de Twitter: @fucolin |
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| | FRANCISCO DOMÉNECH | Redactor y cofundador de Materia, la sección de Ciencia de EL PAÍS. Antes trabajó como periodista en 'La Voz de Galicia' y escribió temas de ciencia y tecnología para 'Heraldo de Aragón' y BBVA OpenMind. Es licenciado en Química, máster en Periodismo y técnico en Divulgación en museos de ciencia. |
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